EL OTRO DÍA, NO SE COMO FRIKEANDO ENCONTRÉ ESTAS CRÍTICAS SOBRE NUESTRO QUERIDO FABIÁN DE FREITAS,EX ROJILLO Y CUYO NOMBRE PUSIMOS AL TROFEO QUE TENEMOS EN LOS RAMS DEL PITXITIXI, COMO UN HOMENAJE AL JUGADOR DE PARAMARIBO. FUERON UNAS DURAS CRÍTICAS , Y COMO TAL, SE ME HA OCURRIDO LA IDEA DE QUE EN EL PRÓXIMO PARTIDO LUZCAMOS UNAS CAMISETAS DE APOYO A ESE JUGADOR QUE TANTAS ALEGRÍAS... NOS BRINDÓ.
Ya no puedo más. Llevo tres noches durmiendo fatal, con pesadillas. La cosa no es broma. Me da miedo quedarme dormido. Y es que sueño que soy Fabián De Freitas, aquel delantero de Paramaribo, negro como el carbón (pigmentado, para los susceptibles) que allá por 1996 llegó a Osasuna con la sana intención de marcar goles.
En el sueño siempre se repite lo mismo, una y otra vez. Simons me hace un pase al hueco acojonante, a lo Laudrup, sin mirar (sí,sí, he dicho Simons) y con cuatro enormes zancadas de mis poderosas patas me planto solo, tremendamente solo, solísimo, demasiado solo, delante de la portería contraria.
El portero, un tipo larguiducho y más bien feo (no lo distingo del todo, pero creo que es Cedrún), está tumbado en el césped, recostada su cabeza junto al palo, jugando a la PSP y tomándose un cubata. Cosas de los sueños. Mi presencia no le inquieta en absoluto, más bien se la trae flojísima. El Sadar enloquece y yo me las prometo felices. Puedo hacerlo, el gol es mío, malo sea que lo falle…
Pero no. Cuando voy a rematar, mis pies se convierten en muñones que sangran y rezuman pus, y por más que intente darle cierta dirección a la bola, ésta se marcha a un lado o a otro, siempre lejos de la portería. Yo (o sea, Fabián), me caigo de morros al suelo mientras el público me abuchea y hasta el árbitro se mofa de mí. Y ahí no se acaba la pesadilla.
El sueño vuelve a empezar, Simons me hace un pase cojonudo a hueco, vuelvo mano a mano contra el portero, tumbado en el césped con su PSP y su cubata, y vuelvo a fallar y me caigo de morros al suelo y la gente me abuchea y otra vez Simons me hace un pase cojonudo al hueco y yo sigo pensando que puedo hacerlo y mis pies se convierten en muñones y… y vuelta la burra al trigo.
Después del fatídico bucle, que dura toda la noche (habré chutado como 5.000 veces en estas tres noches y todavía no me he acercado ni remotamente a puerta), me despierto sudando, con espasmos, los gallumbos manchados y acojonado, no vaya a ser que realmente me convierta en Fabián De Freitas y mis amigos ya no quieran que juegue con ellos en El Boscos.
jugador que todos preferiamos en la infancia
ResponderEliminarR
Estas como las mierdas...sin palabras me quedo.miratelo Rufinos!
ResponderEliminarRufus, estoy contigo! Camisetas de FABIAN ya!!!
ResponderEliminarZ