martes, 17 de enero de 2012

Críticas a Fabián de Freitas en Internet

EL OTRO DÍA, NO SE COMO FRIKEANDO ENCONTRÉ ESTAS CRÍTICAS SOBRE NUESTRO QUERIDO FABIÁN DE FREITAS,EX ROJILLO Y CUYO NOMBRE PUSIMOS AL TROFEO QUE TENEMOS EN LOS RAMS DEL PITXITIXI, COMO UN HOMENAJE AL JUGADOR DE PARAMARIBO. FUERON UNAS DURAS CRÍTICAS , Y COMO TAL, SE ME HA OCURRIDO LA IDEA DE QUE EN EL PRÓXIMO PARTIDO LUZCAMOS UNAS CAMISETAS DE APOYO A ESE JUGADOR QUE TANTAS ALEGRÍAS... NOS BRINDÓ.

Ya no puedo más. Llevo tres noches durmiendo fatal, con pesadillas. La cosa no es broma. Me da miedo quedarme dormido. Y es que sueño que soy Fabián De Freitas, aquel delantero de Paramaribo, negro como el carbón (pigmentado, para los susceptibles) que allá por 1996 llegó a Osasuna con la sana intención de marcar goles.

En el sueño siempre se repite lo mismo, una y otra vez. Simons me hace un pase al hueco acojonante, a lo Laudrup, sin mirar (sí,sí, he dicho Simons) y con cuatro enormes zancadas de mis poderosas patas me planto solo, tremendamente solo, solísimo, demasiado solo, delante de la portería contraria.

El portero, un tipo larguiducho y más bien feo (no lo distingo del todo, pero creo que es Cedrún), está tumbado en el césped, recostada su cabeza junto al palo, jugando a la PSP y tomándose un cubata. Cosas de los sueños. Mi presencia no le inquieta en absoluto, más bien se la trae flojísima. El Sadar enloquece y yo me las prometo felices. Puedo hacerlo, el gol es mío, malo sea que lo falle…

Pero no. Cuando voy a rematar, mis pies se convierten en muñones que sangran y rezuman pus, y por más que intente darle cierta dirección a la bola, ésta se marcha a un lado o a otro, siempre lejos de la portería. Yo (o sea, Fabián), me caigo de morros al suelo mientras el público me abuchea y hasta el árbitro se mofa de mí. Y ahí no se acaba la pesadilla.

El sueño vuelve a empezar, Simons me hace un pase cojonudo a hueco, vuelvo mano a mano contra el portero, tumbado en el césped con su PSP y su cubata, y vuelvo a fallar y me caigo de morros al suelo y la gente me abuchea y otra vez Simons me hace un pase cojonudo al hueco y yo sigo pensando que puedo hacerlo y mis pies se convierten en muñones y… y vuelta la burra al trigo.

Después del fatídico bucle, que dura toda la noche (habré chutado como 5.000 veces en estas tres noches y todavía no me he acercado ni remotamente a puerta), me despierto sudando, con espasmos, los gallumbos manchados y acojonado, no vaya a ser que realmente me convierta en Fabián De Freitas y mis amigos ya no quieran que juegue con ellos en El Boscos.

3 comentarios:

  1. jugador que todos preferiamos en la infancia

    R

    ResponderEliminar
  2. Estas como las mierdas...sin palabras me quedo.miratelo Rufinos!

    ResponderEliminar
  3. Rufus, estoy contigo! Camisetas de FABIAN ya!!!

    Z

    ResponderEliminar